Pregúntale al gurú

Hay una diferencia crucial entre la queja de Mario Vargas Llosa y la de Luis Carlos Burneo. Si bien ambas son contra Telefónica del Perú, la del escritor se publicó al lado de un enorme aviso de dicha compañía que abarcó toda la página 25 de la edición dominical del diario El Comercio. Para muchos, la coincidencia fue una manera de proteger los intereses del diario. Para otros pocos, fue una muestra de la pluralidad de El Comercio. Lo único indiscutible es que la publicidad y el periodismo son dos mensajes distintos que, en esta ocasión, fueron totalmente opuestos.

La explicación es sencilla. La publicidad la ven los ejecutivos de cuentas, quienes jamás comparten oficina (o a veces piso) con el área de prensa. Esto mantiene distantes ambos mundos, evitando así tentaciones y potenciales conflictos de interés.

El problema con los llamados nuevos medios, como dijimos en un post anterior, es que las funciones tienden a centralizarse. En un blog una sola persona (o un grupo mínimo)  cumple el rol de periodista, editor y coordinador, pero también de publicista, productor y cajero.

En un contexto así, la tentación intrínseca al multitasking es enorme. Sin testigos ni contrapesos de poder, la limpieza de la labor informativa termina siendo mero tema de consulta con la almohada.

Pero a los lectores no nos basta con eso. No es suficiente la buena fe que se le tiene a un comunicador que dice no tener bandera pero que jamás declara quiénes lo financian y cómo es que separa sus esquizofrénicas funciones.

La metáfora del pirata, que sí es un delincuente, es muy precisa. El pirata navega por internet de forma libre, errática, y velando solo por sus intereses. Sin defender ningún principio ni empresa mayor. Pero también con la libertad de actuar para el mejor pagador, izando la bandera que más le convenga y según la dirección de los vientos.

Por eso el lector Bobby Peru, tan idiota como para mirar el dedo que apunta a la Luna y no la denuncia en sí, ha decidido seguir el lema del gurú de Nextel, la simpática campaña de Inquba que dice “Conviértete en gurú, suma seguidores y listo”. Al entrar en su página web, el tipo del turbante te invoca de inmediato: “Pregúntale al gurú”.

Pregúntale al gurú (o blogstar, para ciertos efectos lo mismo) por qué utiliza un mismo e-mail para pactar sus publicidades y para recibir denuncias. Pregúntale también cuándo hará el balance del servicio que le han obsequiado. Confronta sus twitts con la marca de su laptop o netbook, con su celular o con su servicio de internet. Pregúntale a ese oráculo para quiénes trabaja o ha trabajado, y no dejes que te responda con adivinanzas. Pregúntale por su publicidad visible (los banners) pero sobre todo por su publicidad invisible (los regalos e invitaciones). Pregúntale cómo hemos pasado del culto al amateur al amateur inculto. Ohm, shanti shanti.

Porque no hay problema en hacer negocios en la red. De hecho, es una fascinante oportunidad comercial. Pero cuando uno se mete en el negocio de los contenidos y la información, las reglas de juego son otras. Avísenles (a los interesados):

Reclutando "líderes de opinión". (¿No que el trato diferencial era indignante, o solo si es Telefónica?)

Yo también quería mi pack playero. Aunque mis linkeos no son tan cotizados.

Más actualizaciones aquí http://twitter.com/Anil_Bindra

Todo parece haber cambiado tras el estallido de la primera mini guerrita comercial inter gurúes desatada por la muerte del archiduque Juan Carlos Luján (el balance de su trabajo para Telefónica se lo dejo a los doctores en marketing). Personalmente, creo que su gran pecado no ha sido trabajar para Telefónica, sino para Google. Eso jamás se lo perdonarán.

Lo único que rescato del outing comercial que le hicieron al señor Luján es su sinceridad para aceptar que sí, trabaja para dicha empresa. Al resto de gurúes, pues, solo hay que preguntarles.

Pd. Aquí la ronda de preguntas:

¿Con cuál de los dos LCB hablo para una denuncia? y ¿con cuál para un cherry? (caso para los marketeros: cómo pierde la confianza un cliente en solo um mes!)

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1 comentario

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Una Respuesta a Pregúntale al gurú

  1. The Maxx

    “Ohm, shanti shanti.” Jajaja!

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